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miércoles, 6 de enero de 2010

Aquel ya era un buen inicio...



Corría el año 2002; contaba con apenas once años cuando cayó en mis manos un cassette algo gastado y obviamente antiguo en el cual decía "Veinte éxitos de oro de los Beatles". La curiosidad invadió inmediatamente mi cabeza y decidí encender la radio para dar nueva vida a la vieja cinta, que denotaba haber pasado tristemente un largo tiempo muerta en algún recoveco del pasado, como personaje secundario de algún libro olvidado...

Lo primero que pude escuchar fue una melodía simple que se me pegó en los sesos al instante. "...She loves you yeah, yeah, yeah...! ♪♪" era una música que me transmitía algo ya antes escuchado pero imposible de recordar, una sensación de familiaridad que terminó siendo de mi completo agrado. Bueno, aquella cinta tenía (ciertamente aún tiene) tremendos temas que para viejos rockeros son ya clásicos universales, pero que para mí eran un gran descubrimiento...

Aquel ya era un buen inicio...

"Yesterday", "Let it be", "Hey, Jude", entre otros, definieron en mí un gusto único; me sentía como pez en el agua. Escuchaba la cinta sin parar día tras día y siempre encontraba algo nuevo en algún tema que lo hacía especial. No sabía las letras (en inglés) pero sólo bastaba con poner play al radio y era como si fuese la primera vez que oía tal maravilla...

Gracias a los Beatles aprendí a apreciar -de verdad- la obra y composición musical. No recuerdo haber tenido tal aprecio por nada antes de ellos. Y qué mejor influencia que la que se puede obtener de aquel cuarteto espectacular; me pongo a pensar y digo que a diario cuántos beatleros nacerán. Es obvio que uno nace dos veces y la segunda es cuando por primera vez escuchas a los Beatles, pero los escuchas de verdad, está claro...

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